“El Mago”, la manipulación invisible 2º

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En el anterior artículo vimos como nuestro cerebro fué moldeado de diversas formas, para que en un futuro pudiera ser fácilmente manipulable desde el exterior. Conocimos las Disociaciones y Disonancias, esos breves instantes de desconexión en que nuestro cerebro “pierde el control de la nave” y permite que se pueda acceder directamente al subconsciente. Nos queda ver el resto de algoritmos, los sesgos y la palabra más importante para nuestro cerebro… CONTINUIDAD.

Como moldearon nuestro cerebro:

El otro grupo de algoritmos preprogramados en nuestro cerebro por lo antiguos dioses genetistas lo forman los sesgos. Son aparentemente fallos de funcionamiento de nuestro cerebro, necesarios por otra parte, que nos inducen a errores de interpretación y a no darnos cuenta de ellos. Los sesgos cognitivos pueden ser de muchos tipos, la inmensa mayoría son simples atajos de funcionamiento que nuestro cerebro usa para optimizar la gestión de información, pero dos de ellos fueron programados expresamente como si de un mando a distancia se tratara. Son el sesgo de Ancla y el de Confirmación.

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1·Sesgo de Ancla

2·Sesgo Confirmación

3·La Obsesión por la Continuidad


Los Sesgos Cognitivos

Los Sesgos, también llamados prejuicios cognitivos, son una interpretación errónea de información provocada por exceso o déficit de relieve en algunos aspectos. Los psicólogos llevan mucho tiempo estudiándolos como efectos psicológicos que producen una desviación en el procesamiento de lo percibido, y que hacen que nuestra mente efectúe una distorsión, una interpretación inexacta o ilógica de la realidad. Los expertos justifican su existencia por la necesidad de emitir juicios rápidos ante determinados estímulos y situaciones, para lo que se ejecuta un filtro de la información, como si fuera un atajo. Varios estudios han demostrado que los sesgos cognitivos son muy difíciles de evitar.

1·Sesgo de Ancla
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El Sesgo de Ancla es la tendencia a tener demasiado en cuenta una información anterior que actúa como ancla y que condiciona los juicios e interpretaciones posteriores relativas. Dicho de otra manera, es la idea preconcebida o inducida -ancla- a la que las personas intentan ajustar sus interpretaciones. Como si lanzáramos un ancla para inmovilizar nuestro barco en el mar, el sesgo de anclaje estabiliza nuestra mente marcándonos unas ideas que son inamovibles e innegociables y que nos aíslan -protejen- de opiniones ajenas, como si de un oleaje hostil se tratara.

Por tanto, el Sesgo de Ancla provoca que la gente no escuche y que se polaricen tanto los foros de opinión, sean tabernas, tertulias televisivas o redes sociales y que, al final, ponerse de acuerdo sea una quimera imposible. De esta manera, se perpetúa y acentúa el mal de nuestra sociedad, la dualidad o bipartidismo que nos separa siempre entre el bando del si y el del no, el de los buenos y de los malos, el de los de derechas y los de izquierdas, el del Barça y el Madrid, etc
Mediante el Algoritmo de Ancla, el cerebro primero decide y después busca la información que coincide con el ancla implantada, falseando el resultado (*) y analizándola con escasa objetividad, para que se confirme dicha ancla previa. Aquí interviene otro sesgo cognitivo, el de Confirmación…

(*) nota: sin embargo la persona estará convencida de haber tomado una decisión de forma objetiva después de un análisis racional de datos.


2·Sesgo de Confirmación

El Sesgo de Confirmación es la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis y se manifiesta cuando reunimos o recordamos información de manera selectiva y la interpretamos de forma sesgada. No nos damos cuenta, pero solemos creer cualquier información que confirme nuestras ideas iniciales y descartamos las que las contradicen. Gracias a este algoritmo de Confirmación, cuando nos documentamos sobre un tema, no lo hacemos buscando información sino reafirmación, de forma inconsciente claro. La información se selecciona y se interpreta de manera que confirme lo que ya pensamos, y acaba alejando a las personas de todo interés por la veracidad de la información.

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Preferir la confirmación a nuestras ideas a la “Verdad” es una manera funcional de esquivar la Disonancia Cognitiva y sus efectos, pero nos puede llevar al error y nos convierte en víctimas fáciles de la manipulación. No es una elección consciente, sinó que es responsabilidad de los filtros que deciden la entrada a la conciencia. Son los mecanismos de defensa que filtran la cola de datos que pretende acceder a nuestro consciente, algo así como los gorilas de puerta de la conciencia.

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El cerebro es una máquina de excelente diseño, cuyo objetivo primordial es conseguir la máxima eficiencia. Para ello usa un complejo sistema de selección sensorial y cognitiva, de forma que sólo lo que resulta útil atraviesa los diversos filtros y llega a la conciencia. Los filtros son los esquemas de los que hablaremos en el siguiente capítulo y vienen a ser como los gorilas porteros de la entrada que deciden quién puede entrar a nuestra “realidad” y quien no. El problema es que no solo la seleccionan, sinó que además la modulan, por lo que lo que al final lo que consigue llegar a la conciencia lo hace previamente manufacturado, lo que abre descarnadamente el debate sobre lo que es verdad y lo que no lo es.
El primer criterio de utilidad que se aplica en el proceso de filtrado es la coincidencia -confirmación- de las anclas previamente implantadas. Sino concuerda con ninguna ancla, el cerebro presupone que no nos va a aportar nada y lo desecha antes -no después- de que seamos conscientes de ello.

La labor de los filtros, junto con la focalización de la atención, se hace patente cuando, por ejemplo, estamos dando vueltas buscando un lugar para aparcar, si en ese momento nos cruzamos con un elefante rosa en bicicleta, lo más probable es que no le veamos. Vemos lo que necesitamos ver, para saber lo que necesitamos saber, siempre en opinión del cerebro y sin que nosotros seamos conscientes del proceso.
Por tanto, manipular es muy fácil si se conoce este pequeño “secreto” de nuestra mente, basta con seleccionar una idea e implantarla a modo de ancla, tarea que no parece muy difícil cuando se controlan los medios de comunicación. Es fácil, pero una cosa es propagar ideas y otra implantarlas de forma profunda e indeleble. Para ello se usan técnicas psicológicas sofisticadas, como cuando se quiere implantar la idea “los musulmanes son terroristas” y se organiza un autoatentado como los de las torres gemelas de Nueva York (aunque éste no fuera el motivo principal del macro ritual, ver El 11S y el culto a Saturno). Una vez implantado, los Sesgos de Ancla y Confirmación de nuestros propios cerebros harán el resto de trabajo.
Pero hay otros sistemas de implantación que no requieren tirar abajo dos rascacielos. No estoy hablando de publicidad subliminal, ni de propaganda, de adoctrinamiento, de manejo intencionado del vocabulario, etc, sistemas todos con los que se pueden transmitir mensajes, pero que tienen una baja efectividad en muchas personas y son fácilmente detectables y evitables (aún así siguen funcionando). Estoy hablando de introducir ideas en nuestro cerebro de una forma directa y casi indetectable, de forma parecida a como introducimos datos externos en nuestro ordenador a través de los puertos informáticos, con wifi claro.

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En informática, un puerto es una interfaz  -por hardware- o por software- a través de la cual se pueden enviar y recibir datos. El ser humano también tiene “puertos” de entrada de información, que son una combinación de ambos y que pueden traducir e interiorizar gran cantidad de información, la más tangllbe vía tacto, ojos y oídos. Pero además, el organismo humano tiene un centro de comunicaciones donde puede recibir otro tipo de datos no sensoriales, aunque está escandalosamente infrautlizado.

<<<<< Puerto USB, la Glándula Pineal de un ordenador

Este puerto de comunicaciones que nos permite recibir información exterior directa a nuestra mente, al margen de los sentidos, está ubicado en la Glándula Pineal, como explicaremos en capítulos posteriores. La Glándula Pineal es uno de los puntos más desconocidos del cuerpo humano, lo que ha atraído a mucho charlatanes cuya función, como siempre, es añadir ruido para desviar la atención y esconder una verdad VITAL para el ser humano y VITAL para que la Verdad salga a la Luz, por eso la Pineal es un símbolo tan importante en todas las culturas desde la antigüedad. En la Pineal, nuestros creadores dejaron un hilo directo con nosotros para que jamás pudiéramos escapar a su control. Ellos programaron un “Sistema de Implantación Artificial de Pensamientos”, que permite introducir en nosotros éstas primeras ideas-ancla, que luego determinan e inmovilizan nuestro modo de pensar mediante los Sesgos de Ancla y Confirmación.

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La Glándula Pineal, el secreto más bien protegido de “El Mago” no es un truco, es sencillamente hacer trampa.


2 ·La obsesión por la Continuidad

Encarnar en un cuerpo es una oportunidad para “experienciar” pequeñas maravillas, como degustar un buen vino, sentir una caricia o contemplar una puesta de sol, pero también entraña mucha letra pequeña. Entre otras muchas cosas, tener cuerpo significa tener que gestionar una cantidad de información que sobrepasa la capacidad de nuestro cerebro para gestionarla, al menos con las limitaciones actuales, esas que “ellos” nos impusieron en su día. No deja de ser una gran paradoja, pues los cientificos aseguran que estamos infrautilizando -y mucho- nuestro cerebro, algo que podría demostrar que fue “mutilado” en nuestros orígenes. La decisión de restringir nuestras capacidades cerebrales no fue tomada solo para impedir que el ser humano lograra todo su esplendor, que también, sinó sobre todo para dotarnos de una mente plagada de puertas abiertas y mecanismos para la manipulación, para así mantener al ser humano en un estadio inferior de sometimiento y esclavitud. Por tanto, la manipulación de los medios audiovisuales actuales empezó mucho miles de años atrás, en los albores de nuestra existencia, en nuestra cuna africana de Mpumalanga (el Edén bíblico o el E.din sumerio). Como explicamos en ese artículo, incrementar la conectividad neuronal con elementos monoatómicos multiplicaría la cantidad de información gestionable y cambiaría por completo nuestra mente y esto es algo que posiblemente está esperándonos en un futuro cercano.

Pero el cerebro -un tipo listo- ha solventado con una serie de trucos muy eficientes esos limites, lástima que conlleven importantes efectos secundarios. Para optimizar toda la información que recibimos sensorialmente bastaría con volver nuestro cerebro a su verdadera configuración, pero en vez de ello parece que hemos optado por la solución contraria, bastante más chapuza: recortar la información a procesar. Una solución que nos deja lagunas y puntos ciegos de nuestra mente, que merma mucho nuestra conciencia. El recorte de información queda minimizado porque nuestro cerebro está programado para crear una realidad completa partiendo de un número limitado de pequeños fragmentos de información.
Su forma de actuar es siempre la misma, inventar constantemente una continuidad entre todos esos fragmentos de información, tanto en lo sensorial como en lo cognitivo, proceso que se realiza mediante dos importantes funciones de nuestra mente: el relleno y el ahorro.

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Como es fácil imaginar, es muy posible que el cerebro, al momento de “inventar” esos fragmentos de información ausentes, pueda ser inducido a rellenarlos en uno u otro sentido, es decir “inventar interesadamente” o dicho de otra manera, a ser manipulado. La maravillosa y peligrosa capacidad de generar continuidad es el secreto del cine de dibujos animados, como podemos experimentar con una curiosa máquina llamada “Zoetropo”, un tambor hueco que contiene imágenes en sus paredes internas, intercaladas por ranuras, a través de las cuales se puede observar desde el exterior. Entre fotograma y fotograma, nuestro cerebro inventa y rellena los huecos.

<<<<<<< Zoetropo. Entre esta máquina y “Toy Story 3” han pasado -sólo- 143 años

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El cerebro tiene un mandato muy claro, mantener la Continuidad al precio que sea, lo que a menudo le lleva a presuponer erróneamente demasiadas cosas. “El Mago” lo sabe…

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…como lo sabe todo ilusionista, que no duda en usarlo para engañarnos, como en el truco de hacer desaparecer una moneda, uno de los más básicos y punto de partida para los que se inician en el arte de la magia.
El mago nos enseña una moneda en su mano izquierda y hace un movimiento brusco mirando hacia la mano derecha, que sufre una leve sacudida, de forma que todos creemos que la moneda ha sido lanzada y que se encuentra en la mano receptora. Cuando abre esta mano la moneda no está allí, porque en realidad nunca se ha movido de la mano izquierda, a pesar de que la gran mayoría de espectadores puedan asegurar que la han visto volar.
No es una ilusión visual, ni es fruto de la rapidez de los movimientos, es una absoluta realidad para nosotros, pues el cerebro ha pasado esa información al consciente, donde automáticamente se convierte en “realidad”, nuestra realidad. Los ojos no pueden haber visto la moneda volar porque no lo ha hecho, pero el cerebro, en aras de la sagrada continuidad, ha rellenado el hueco de información sensorial de forma lógica y ha “inventado” el viaje de la moneda de una mano a otra, de forma que al final pensamos que sí la hemos visto hacerlo.

El truco de la moneda en una fiesta familar, es divertido, pero en nuestra vida diaria puede no serlo tanto. Así nos engaña “El mago” desde el escenario y así nos pueden engañar desde los medios de comunicación. Imaginemos un vídeo informativo en que aparece un manifestante y acto seguido un escaparate roto, no hará falta que el periodista nos diga que fue un manifestación violenta porque nuestro cerebro -persiguiendo la continuidad– ya se ha anticipado y ha rellenado la escena con el manifestante rompiendo la luna, cosa que nadie ha dicho ni en realidad nunca ocurrió. Aunque el presentador no diga nada, en nuestro subconsciente queda grabado que los manifestantes eran violentos. Así de fácil, Joseph Goebbles y sus teorías de la propaganda ya están anticuados.

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“El Mago”, y todo buen ilusionista, sabe cómo conseguir que nuestro cerebro cree la realidad de una acción aunque no haya sucedido o aún cuando en verdad haya hecho otra. Y le gusta.

La Continuidad es toda una obsesión para nuestro cerebro y para mantenerla necesita recibir un constante flujo de información. De ahí que si se le priva de ella, como en la torturas de privación sensorial, no sabe como portarse y empieza a crear su propia realidad, provocando todo tipo de alucinaciones en primera instancia, y con reacciones psicóticas después.

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De hecho, el cerebro está constantemente inventando la realidad, sea a partir de información externa (sensorial) o interna (memoria a largo plazo y subconsciente) por lo que en caso de falta de información acaba por crearla. En esto se basan las crueles prácticas -torturas- en las cárceles especiales como Guantánamo o en las clásicas celdas de aislamiento de las cárceles tradicionales, donde miles de presos pasan meses y años enteros.

<<<<<< Laboratorio de experimentación humana de Guantánamo

Podría pensarse que la falta de continuidad nos afecta a los afortunados seres que vivimos en libertad -vigilada- y que podemos disfrutar de toda la riqueza sensorial que ofrece este bonito planeta, pero no es así. Esta dependencia, al margen de ser una invitación a la manipulación, nos impulsa a estar siempre buscando una correlación causa-efecto, es decir, la contuidad entre un determinado evento, su causa y su consecuencia.
En las condiciones originales en que la mente racional co-lideraba la nave junto a la red mental del corazón y del sentir (ver 5º parte de la serie), esto era bueno y necesario. A cada uno su labor, pero después de la intervención, las cosas cambiaron, ahora nos perdemos el disfrute de completar el vuelo de un águila por estar sacándole una foto y analizando por qué se mantiene inmóvil en el aire. La mente no es mala, simplemente la estamos usando mal porque alguien nos la estropeó intencionadamente.

Continuidad y Relleno
Así pues, el “Relleno” es la principal consecuencia de nuestra adicción a la Continuidad y es que el cerebro quiere asegurársela rellenado la realidad sensorial en base a previsiones, especativas y simulaciones. Algo muy práctico pero que puede llevarnos a muchos engaños.

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Nuestro cerebro es un campeón en el arte de generar realidades complejas con todo detalle a partir de sólo un mínimo de información. Su gran arma, la gran capacidad de rellenar los huecos de información, sea a nivel sensorial –algo muy fácil de comprobar porque seguro que Ud. ve un hipopótamo y un cubo en la imagen de la izquierda-, pero también a niveles cognitivos superiores.

<<<< En ocasiones esta tan importante lo que no vemos que lo que vemos

A nivel sensorial, nuestra mente contrasta continuamente la información recibida del exterior con los esquemas y expectativas que tiene guardados, generando predicciones, “ilusiones” de realidad, en las que intervienen también nuestras creencias y nuestras experiencias pasadas junto con las emociones generadas en ellas. El resultado es que constantemente está “inventado” datos para construir eventos cognitivos completos. Una vez el cerebro ha completado el evento, éste pasa por diversos filtros (los gorilas de la entrada) que decidirán si pasa al consciente, si se almacena directamente en la memoria largo plazo o si se deshecha de forma directa.
Los esquemas, expectativas, creencias se introducen de forma temprana en nosotros de múltiples maneras, sobre todo a través del sistema educativo. Al margen de saber calcular cosenos, derivadas, integrales y de recitar la lista de reyes godos, de la escuela nos llevamos un montón de pautas mentales que determinarán que nuestra vida de adultos sea conforme –y uniforme– a lo establecido.

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Cuando amagamos con tirar un palo a un perro y le engañamos sin lanzarlo, el perro sale corriendo porque su expectativa era que el palo sí saldría lanzado. Al igual que el perro es engañado por una pedazo de madera que capta su atención, también las personas son inducidas a todo tipo de expectativas y predisposiciones, jugando con su atención, aunque puede que no sea un palo sinó una bajada de impuestos. Nuestra mente inventora es susceptible a todo tipo de manipulaciones para adaptar nuestra realidad a los deseos del poder, para que hagamos nuestras sus intenciones.
Mentalistas, tarotistas y publicitarios son grandes expertos en el arte de predisponer nuestra mente. Los políticos también.

<<<<<< Es fácil engañar si se sabe como y si la víctima ignora que somos capaces de hacerlo

Por otro lado, la adicción del cerebro a la continuidad nos puede jugar abundantes malas pasadas en nuestra memoria. A partir de un sólo detalle la mente puede crear un recuerdo de algo que nunca existió. Por ejemplo, si encontramos cristales en el suelo podemos acabar “inventando” -y recordando formalmente- que se nos cayó un vaso al suelo, por aquello de la continuidad que proporciona conocer la causa y la consecuencia de las cosas. En este proceso de “invención” cerebral, cualquier estímulo que provenga del exterior -intencionadamente o no- será incorporado como si fuera real y puede crear en nosotros un falso recuerdo, un efecto también muy usado por “El Mago”. De hecho, varios experimentos sobre la memoria demuestran que resulta increíblemente fácil implantar falsos recuerdos porque el cerebro no da el abasto con la información y necesita rellenar las lagunas que se producen en nuestra memoria. Para ello usa de forma inconsciente cualquier recuerdo falso basado en nuestros conocimientos o basado en lo que vemos constantemente en la televisión y el cine. Esta la manera, tan sútil pero efectiva en que la ficción penetra y coloniza nuestra realidad.

“El Mago” ha sabido falsear los recuerdos colectivos del ser humano a lo largo de milenios. Como dijo Balzac:

“Hay dos historias. La historia oficial, mentirosa, que se enseña y la historia secreta
en la que se hallan las verdaderas causas de los acontecimientos, una historia vergonzosa”

La memoria colectiva es más fácil de manipular que la individual y alterar nuestro pasado para estropear nuestro presente es muy entrenido y productivo para ellos. Los ayudantes de mago, los que nosotros llamamos “capataces”, se han encargado de implantar la farsa de la historia mediante la religión, el sistema educativo y los medios de comunicación. No en vano el grupo de capataces designado como vencedor son los Jesuitas, expertos en educación, ver “Del Temple a los Jesuitas”. El camino a la gloria de la orden religiosa empezó cuando se abrió a la actividad educativa abierta a los no religiosos, ya en 1543, cuando el primer colegio jesuita fue fundado en Goa, India. Hoy día la Compañía está presente en 127 países y cinco continentes, tiene 231 universidades (todas de gran prestigio), 462 de institutos de secundaria, 187 de primaria y 70 de técnica. Allí trabajan 130.571 seglares y 3.732 jesuitas como educadores o administradores. A estas cifras (de 2008) hay que añadir cientos de editoriales, revistas, productoras y emisoras de radio. Un imperio global dedicado a la “educación”…

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<<<< ¿Por qué tanto esfuerzo en “educar”?

Parece una pregunta tonta, todos conocemos las posibilidades adoctrinadoras y selectivas de la educación, pero su importancia va mucho más allá. Siguiendo el símil informático con el que estamos explicando nuestra mente, un ordenador no puede crear por sí solo. Por potente que sea, sólo puede ejecutar lo que se le ha programado. Cierto es que puede aprender por sí mismo, siempre que se le hayan programado unas estructuras a partir de las cuales poder “crear” y evolucionar con autonomía. Nuestro cerebro funciona igual, puede crear/inventar por sí solo, pero para hacerlo necesita los esquemas en que se estructura nuestra mente y que se nos empezaron a programar a temprana edad. Es un proceso que en nuestra sociedad hemos venido llamando “Educación” (atención, estamos hablando de implantar esquemas, no ideologías, cuya eficacia es mucho más profunda e imborrable).


De esos esquemas dependerá todo lo que nuestro cerebro vaya creando a lo largo de nuestra vida, por tanto determinará la forma que vemos el mundo, nuestra realidad.
El famoso slogan de la Nueva Era, el “Tu creas tu propia realidad” es otro exitoso truco de “El Mago” tú no creas tu propia realidad, lo hacen tus esquemas y tu cerebro inventor -y sus sesgos- por ti.

Estos esquemas son la gran ayuda para los ilusionistas, de ahí que su gran pesadilla en el escenario es encontrarse ante un auditorio repleto de niños, es decir, repleto de personas no adultas (no adulteradas) como la Alicia del país de las maravillas. De ahí la fascinación que Lewis Carroll sentía por Beatrice Henley y Alice Liddell, sus dos musas más conocidas. Muchos de los trucos de ilusionismo no funcionan con las personas de corta edad porque éstas aún no tienen formado su universo blindado de esquemas y expectativas como los adultos, ni tienen muy claro el concepto de continuidad en el tiempo, lo que restringe mucho las oportunidades de engaño del ilusionista.

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En cambio, los pequeños captan mucho mejor los detalles periféricos, por la misma razón que no saben aún focalizar la atención como los adultos mediante neuronas inhibidoras que se activan en el cerebro. Por eso Alicia tomaba el té con sombrereros locos y las liebres le hablaban (a los adultos nunca nos hablan las liebres). Curiosamente sombreros de copa y conejos son los elementos básicos para un mago… menudo mensajtio nos lanzó Carroll ¡¡¡

<<<< La liebre y el sombrerero de “Alicia en el País de las Maravillas”

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<<<<< los niños según el excelente ilustrador Pavel Kuchinsky

Por eso en “Habla Habito” usamos una cabecera con una niña que representa la Historia. Una niña traviesa que juega a ocultarnos o desvelarnos las cosas, que sabe mucho pero calla, y que sólo muestra la Verdad a quien pueda vibrar con ella. Además a un niño, en el fondo, no se le puede engañar.
La foto es de Lewis Carrol
y la niña es Beatrice Henley, la que inspiró las primeras ilustraciones de “Alicia en el país de las maravillas”. Es cierto que también la elegí como un pequeño homenaje a los libros de Carroll, personalmente de los que más he disfrutado en toda mi vida.

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Beatrice Henley, fotografiada por Lewis Carroll

estafa, soysanador, soy sanadornota: ·Racismo y otras cosas incomprensibles

Nuestra dependencia mental de esquemas previamente introducidos está detras de muchos de esos comportamientos humanos que resultan tan incomprensibles, como por ejemplo el racismo o la violencia de género. La televisión nos está demostrando casi a diario que si un ciudadano negro se lleva la mano al bolsillo delante un policía tiene muchísimas más posibilidades de morir por un balazo que si lo hace un blanco. Se le puede llamar racismo, pero ante todo es el esquema “negro=amenaza” que se está ejecutando en el cerebro del policía blanco y que lanza en él una decisión pre-cognitiva que no controla.
Es un ejemplo extremo, pero se pueden encontrar muchos otros esquemas implantados de diferentes formas e intensidades que varían según la época y la cultura. Por citar algunos, la “mujer=pecadora”, “musulmán=terrorista”, “rubia=tonta”, “manifestante=violento”, “catalán=avaro”, “negro=ilegal”, etc. En todos los casos, los cerebros de las personas con estos esquemas implantados –y muy reforzados por la pertenecía al grupo, fabricarán una realidad sesgada personal y pueden tomar decisiones con autonomía de su conciencia. Como ya hemos dicho, la manipulación nace en nuestro cerebro, una vez implantado un esquema es muy fácil “excitarlo” desde el exterior con proclamas, películas, etc.
Citamos el racismo pero podríamos hablar de otros muchos comportamientos humanos que resultan incomprensibles a ojos de muchas personas.

nota: No es ninguna justificación, y no incluye los múltiples casos de ensañamiento consciente o de posesión que ya son otro tema. Por otro lado, los motivos por los que alguien emplea la violencia con sus semejantes son bastante más complejos, pero no son el tema de este artículo.

Continuidad y Ahorro
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Nuestro cerebro es una constante fuente de paradojas, una de las más curiosas es que compramos televisores HDTV de “altísima” definición a pesar de que nuestros ojos tienen una resolución de imagen equivalente a la de la cámara de un móvil de gama baja-media. Eso sí, el móvil no tiene un cerebro como el humano procesando virtuosamente las imágenes, inventando y ahorrando dinámicamente, ésa es la diferencia.

Ahorrar es otra de las soluciones que nuestro cerebro ha adoptado para gestionar toda la información que recibe y “no morir en el intento”.
Para entender esta importante función volveremos a recurrir a la informática, en este caso al formato de compresión de imágenes “jpg”, el standard de comprensión más popular de la red. La comprensión “jpg” permite reducir el tamaño de cada archivo sin que nuestros ojos noten ninguna pérdida de calidad. Lo hace mediante un algoritmo de compresión basado en dos fenómenos visuales del ojo humano, relacionados con el efecto relleno y el efecto ahorro. Simplificando, jpg elimina los píxels -ahorra- que resultan idénticos, o muy similares al ojo humano sobre todas en zonas limítrofes a los bordes, donde el contraste acapara toda la atención.

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Como en nuestra mente, la pérdida de calidad de la compresión “jpg” no es visible. En la imagen, la miniatura inferior está comprimida con jpg, la superior no. En la foto entera, también comprimida, no se hecha en falta la información ahorrada en la compresión pues nuestro cerebro la compensa.

<<<<<< Alfredo Urdazi, “periodista” español conocido por su militancia política, cuya tendencia a la falsedad se hace evidente al no sacar conejos blancos de la chistera sinó cerdos blancos

Pero el ahorro en el cerebro humano no se limita a la compresión y eliminación de los datos a procesar, sinó que incluye también al tiempo. Si nuestra vista permanece absorta en una escena en la que no hay cambios, la atención se relaja y las neuronas captan y transmiten menos información, envían menos señales químicas y por tanto se reduce la respuesta y la asimilación de información. Dicho de otra manera, nuestras neuronas se colocan en “modo ahorro”. De hecho, las neuronas están programadas para captar los cambios de información, sean los cambios de contraste, brillo o matiz (tipo la compresión jpg) o los cambios de movimiento que atrapan nuestra atención irremediablemente. Esta característica es fácilmente comprobable con ese juego que todos hemos hecho alguna vez, el de mirar fijamente la mano sin pestañear hasta que acaba desapareciendo o en el experimento de ingeniería social que se está ejecutando en España con el partido Podemos (ver 4º parte, “El experimento español”).

El caso de Podemos es un ejemplo claro de como el ahorro sensorial o cognitivo se traduce en otro fenómeno llamado “Ceguera por Atención” (ver 3º parte, “La ecuación de la Intención“). En este caso los magos focalizan nuestra atención una y otra vez en una misma acción hasta conseguir en nosotros una apatía que nos baja la guardia (la atención se relaja). En ese momento es cuando el mago aprovecha nuestra atención relajada para ejecutar su truco fuera del alcance de nuestro conocimiento, en ocasiones ayudado por un evento que rompe el hechizo y capta fuertemente nuestra atención, por ejemplo un chasquido de dedos o el clásico “tachán” de la orquesta.


Aunque aún hemos visto sólo una pequeña parte de los sistemas de manipulación implantados en nuestra mente, ya podemos sospechar que esquivar la manipulación y la parcialidad de los medios simplemente manteniendo una mente abierta y una actitud desconfiada y racional, es una quimera. Si estos mecanismos preprogramados de manipulación no se eliminan, dudo mucho de que eso sea posible. Sé que es una afirmación atrevida e incómoda, pero seamos un poco humildes: el hecho de que no nos creamos que en Irak había armas de destrucción masiva no significa que seamos inmunes a otras manipulaciones mucho más sofisticadas.

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Yo mismo reconozco que he caído alguna vez en algunas jugarretas de nuestra mente, quizás más por las ganas de encontrar pruebas o por acortar las tediosas tareas de documentación que por los algoritmos en sí, pues hace años en mi proceso de sanación hice el reseteo para aquitear la mente y expandir el corazón con Germán Luna, el sanador del equipo de “La Verdad Habla Bajito“.

Además, como ya he explicado alguna vez, las informaciones que salen publicadas en “Habla Bajito” son validadas de dos o tres formas distintas, lo que minimiza el riesgo de errores o manipulaciones, a saber:

1º Validación por análisis racional, lo que no entiendo o no encuentra una explicación racional en mi mente no pasa el primer filtro.
2º Validación desde la conexión con la Unidad (acceso directo a la “Verdad”), algo no esotérico que existe y que está al alcance de todos.
3º Validación por experiencia directa, en los casos que sea posible, por eso he viajado a 34 países en los últimos cinco años.

Con este triple filtro, si alguna información de peso (no unos simples errores históricos o de identificación en datos o imágenes) falla en alguna de las tres validaciones, el error se detecta y se subsana.

Es un trabajito extra que enlentece el trabajo, pero es la “Verdad” se lo merece. Eso sí, es mucho más fácil y rápido conformarse con lo que “El Mago” quiere que veamos.

En el escenario y en la vida real, “El Mago” es tan bueno como Julian Beever, el artista británico maestro de la tiza y las aceras. En esta obra suya es más fácil ver a una chica diminuta en una cuchara que conseguir forzar a nuestro cerebro para ver a una de tamaño normal que está sentada en el suelo a diez metros de distancia de nosotros.

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Y tú, ¿prefieres la cuchara o la realidad?

Para acabar, un divertido ejemplo para entender que fácil es engañar a nuestra mente…
que no todo han de ser oscuros planes para someter al ser humano, aunque sean muy reales.

FIN

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