Tu etiqueta no me define

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Tu etiqueta no me define

I N D I S A L D A R I O N

Los seres humanos vivimos con la constante necesidad de categorizar todo lo que nos rodea, en un intento, quizá, de engañarnos y creer que tenemos control sobre las cosas. Esa obsesión enfermiza de etiquetar a las personas por lo que supuestamente son a ojos de los demás conlleva el uso absolutamente negligente de las palabras, y deja entrever numerosos prejuicios y conflictos sociales que en muchas ocasiones pasan desapercibidos por estar normalizados en las conductas habituales de las personas. El ejemplo clásico es el del macho y la puta: aquel hombre que tiene muchas parejas sexuales (simultáneas o no) es celebrado como macho, pero si una mujer se atreve a gozar de su derecho de ejercer esa misma promiscuidad, es insultada con términos como putabandidazorra, entre otros calificativos variopintos.

Un ejemplo fácil de la necesidad de categorización social son las llamadas “tribus urbanas”…

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