domi LA TIERRA HUECA-EL “MENTIS “CIENTIFICO : (8)

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domi LA TIERRA HUECA-EL “MENTIS “CIENTIFICO : (8)

enero 22, 2014 por maestroviejo

(* (Esta es la supuesta explicacion oficial,falsa e incompleta por supuesta) NOTA DEL COPISTA)


La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

“La teoría de la Tierra hueca”
Durante muchos años se creyó que la Tierra era hueca, pero hasta 1968 no hubo ninguna prueba de ello. Ese año, unas fotos tomadas por un satélite mostraban claramente un agujero enorme en el Polo Norte.

A principios de 1970, la Administración del Servicio de Ciencia del Medio Ambiente (ESSA), perteneciente al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, proporcionó a la prensa unas fotografías del Polo Norte tomadas por el satélite ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968.

Una de las fotografías mostraba el Polo Norte cubierto por la acostumbrada capa de nubes; la otra, que mostraba la misma zona sin nubes, revelaba un inmenso agujero donde hubiera debido estar el Polo. El ESSA estaba lejos de sospechar que sus fotos rutinarias de reconocimiento atmosférico iban a contribuir a despertar una de las controversias más sensacionales y célebres de la historia de los OVNIS.

En el número de junio de 1970 de la revista Flying Saucers, el editor y ufólogo Ray Palmer reprodujo las fotos del satélite ESSA-7 junto con un artículo en el que manifestaba que el agujero de la foto era real.

Durante mucho tiempo, Ray Palmer y otros ufólogos habían creído que la Tierra es hueca, y que los OVNIS provienen y retornan a una civilización de seres superiores que está oculta en su interior inexplorado. En 1970, gracias al apoyo de una fotografía en que aparecía el enorme agujero del Polo Norte, Palmer pudo por fin asegurar que la super-raza subterránea existía y probablemente se podía llegar hasta ella a través de los agujeros de los polos Norte y Sur.

En los números siguientes de Flying Saucers apoyó su teoría resucitando otra antigua controversia sobre la “Tierra hueca”: la de las famosas expediciones del vicealmirante Richard E. Byrd a los polos Norte y Sur.

El primer testigo.

El vicealmirante Richard E. Byrd de la US Navy fue un distinguido aviador pionero y explorador polar que sobrevoló el Polo Norte el 9 de mayo de 1926 y dirigió numerosas expediciones a la Antártida, incluyendo un vuelo sobre el Polo Sur el 29 de noviembre de 1929. Entre 1946 y 1947, llevó a cabo la operación a gran escala llamada “High Jump” (Salto Alto), durante la cual descubrió y cartografió 1.390.000 km2 de territorio antártico.

Las famosas expediciones de Byrd entraron por vez primera en la controversia de la Tierra hueca cuando varios artículos y libros -especialmente Worlds beyond the Poles (Mundos más allá de los Polos), de Amadeo Giannini pretendieron que Byrd había en realidad volado no por encima del Polo, sino hacia dentro de los grandes agujeros que llevan al interior de la Tierra. Ray Palmer, basándose principalmente en el libro de Giannini, introdujo esta teoría en el número de diciembre de 1959 de su revista y, a raíz de ello, mantuvo una voluminosa correspondencia al respecto.

Según Giannini y Palmer, el vicealmirante Byrd anunció en febrero de 1947, antes de un supuesto viaje de 2.750 km. a través del Polo Norte: “Me gustaría ver la tierra más allá del Polo. Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Enigma.”

Giannini y Palmer decían también que, durante su supuesto vuelo sobre el Polo Norte en 1947, el vicealmirante Byrd comunicó por radio que veía debajo de él, no nieve, sino áreas de tierra con montañas, bosques, vegetación, lagos y ríos y, entre la maleza, un extraño animal que parecía un mamut.

También, siempre según Giannini y Palmer, en enero de 1956, después de dirigir otra expedición a la Antártida, el vicealmirante Byrd había manifestado que su expedición había explorado 3.700 km. más allá del Polo Sur y, además, justo antes de su muerte, Byrd había dicho de la tierra más allá del Polo que era “un continente encantado en el cielo, tierra de misterio permanente”. Esa tierra, según otras teorías, era la legendaria Ciudad del Arco Iris, cuna de una fabulosa civilización perdida.

Para Giannini y Palmer, los comentarios atribuidos al vicealmirante Byrd no hacían más que confirmar lo que ellos habían sospechado siempre: que la Tierra tiene una forma “extraña” en los Polos, algo parecido a un “donut”, con una depresión que, o bien se hunde muchos kilómetros en las entrañas de la Tierra, o forma un agujero gigante que pasa a través del eje de la Tierra, de un polo a otro.

Dado que, por razones geográficas, es imposible volar 2.750 km. Más allá del Polo Norte o 3.700 km. Más allá del Polo Sur sin ver agua, es lógico pensar que el vicealmirante Byrd debe haber volado hacia dentro de las enormes cavidades convexas de los polos, dentro del Gran Enigma del interior de la Tierra y que, si hubiera seguido adelante, habría llegado a la base secreta de los OVNIS que pertenecen a la super-raza oculta, quizás la legendaria Ciudad del Arco Iris que Byrd habría visto reflejada en el cielo.

La posibilidad de que la Tierra sea hueca, de que se pueda entrar en ella a través de los polos Norte y Sur, y de que civilizaciones secretas florezcan en su interior, ha espoleado las imaginaciones desde tiempo inmemorial.

Así, el héroe babilonio Gilgamesh visitó a su antepasado Utnapishtim en las entrañas de la Tierra; en la mitología griega, Orfeo trata de rescatar a Eurídice del infierno subterráneo; se decía que los faraones de Egipto se comunicaban con el mundo inferior, al cual accedían a través de túneles secretos ocultos en las pirámides; y los budistas creían (y creen todavía) que millones de personas viven en Agharta, un paraíso subterráneo gobernado por el rey del mundo.

El mundo científico no fue inmune a esta teoría: Leonard Euler, un genio matemático del siglo XVIII dedujo que la Tierra era hueca, que contenía un sol central y que estaba habitada; y el doctor Edmund Halley, descubridor del cometa Halley y astrónomo real de Inglaterra en el siglo XVIII también creía que la Tierra era hueca y albergaba en su interior tres plantas.

Ninguna de estas teorías estaba sustentada científicamente, pero alternaban con varias obras de ficción sobre el mismo tema, las más importantes de las cuales eran Las Aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (1833), en la cual el héroe y su compañero tienen un terrorífico encuentro con seres del interior de la Tierra; y el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne (1864), en la cual un profesor aventurero, su sobrino y un guía penetran en el interior de la Tierra a través de un volcán extinguido en Islandia, y encuentran nuevos cielos, mares y reptiles gigantescos y prehistóricos que pululan en los bosques.

La creencia en una Tierra hueca estaba tan extendida que incluso Edgar Rice Burroughs, el célebre autor de Tarzán, se sintió obligado a escribir Tarzán en las entrañas de la Tierra (1929), en el que el famoso hijo de la selva va a Pellucidar, un mundo que se encuentra en la superficie interior de la Tierra y que está alumbrado por un sol central.

La sombra más allá del tiempo (1936) de H.P. Lovecraft transportó el tema a la época actual describiendo una raza antigua y subterránea que dominó la Tierra hace 150 millones de años y que, desde entonces, en el refugio de la Tierra interior, ha inventado aviones y vehículos atómicos, y domina el viaje en el tiempo y la percepción extrasensorial.

Estas y otras obras de ficción mantuvieron vivo el interés por la posibilidad de que la Tierra fuera hueca y de que escondiera otras civilizaciones. Así, cuando se avistaron los primeros 0VNIS en Estados Unidos en 1947 y la “ufomanía” azotó el país primero y el mundo después, surgieron dos teorías para explicarlos.

Los OVNIS debían ser o bien naves extraterrestres de alguna galaxia lejana, o pertenecían a seres avanzadísimos que habitaban en el interior de la Tierra. Estas teorías llevaron a recuperar las leyendas de las civilizaciones “perdidas” de la Atlántida y de Thule, en la creencia de que esta última se hallaba en el Ártico (no se debe confundir con Dundas, antes Thule, el enclave esquimal en Groenlandia, que es hoy una base aérea de los Estados Unidos y centro de comunicaciones).

No obstante, se creía también que otra posible fuente de procedencia de los 0VNIS se hablaba en la Antártida. Esta teoría surgió a raíz de la publicación del convincente libro de John G. Fuller, El viaje interrumpido (1966), en el que el autor relata la historia de Betty y Barney Hill, un matrimonio americano que, durante un tratamiento psiquiátrico debido a un inexplicable periodo de amnesia, recordó bajo hipnosis que habían sido raptados por extraterrestres, examinados en el interior de un platillo volador e informados de que los extraterrestres tenían bases en toda la Tierra, algunas en el fondo del mar y al menos una en la Antártida.

De este modo, cuando Ray Palmer publicó su controvertida teoría en 1970, los ufólogos y creyentes en la Tierra hueca quedaron a la expectativa. ¿Se trataba de las pruebas concluyentes?

Pero los argumentos que Palmer aducía se revelaron extremadamente endebles. Todas las investigaciones llevadas a cabo desde entonces no han logrado confirmar ninguna de las afirmaciones atribuidas por Giannini y Palmer al vicealmirante Byrd; ni siquiera se ha confirmado su vuelo sobre el Polo Norte en febrero de 1947 (lo cierto es que Byrd sobrevoló el Polo Sur en esa fecha, en el transcurso de la operación High Jump).

Incluso suponiendo que Byrd hiciera dichos comentarios, es más lógico creer que “la tierra más allá del Polo” y el “Gran Enigma” son formas de aludir a las regiones aún inexploradas, más que a continentes escondidos en el interior de la Tierra, y que el “continente encantado en el cielo” era únicamente una descripción de un fenómeno corriente en las latitudes antárticas: una especie de espejismo que trae el reflejo de tierras lejanas.

A pesar de que se ha demostrado la inexactitud del pretendido viaje de Byrd al Polo Norte, hay algunas personas que afirman haber visto un noticiario sobre dicha expedición al Polo Norte, en el que se veían “sus montañas, árboles, ríos y un gran animal identificado como un mamut”.

Una mujer escribió a Ray Palmer acerca de este noticiario, asegurando que lo había visto en White Plains, New York, en 1929. Sin embargo, este documental no está registrado en ningún archivo. ¿Se trata quizá de una artimaña del Gobierno de los Estados Unidos? ¿O quizá esa película no existió nunca? Es curioso cómo algunas personas creen “recordar” de buena fe una película que con casi total certeza nunca ha existido -al parecer, muchos de nuestros primeros recuerdos son “inventados”, y proceden de cosas que nos han contado luego o que hemos imaginado.

Según Byrd, y de acuerdo con su diario:

“Hemos sobrevolado en total unos 25.900 km2 de la Tierra más allá del Polo. Como era de esperar, aunque resulta decepcionante decirlo, no se observaba ninguna característica importante más allá del Polo. Sólo el inmenso desierto blanco que cubría el horizonte.”

Asimismo, la leyenda sobre la Ciudad del Arco Iris puede derivar de una mala interpretación de las palabras de Byrd: Podía haberse llamado la Avenida de los Arco Iris Helados. Al este y al Oeste se alzaban grandes montañas. Algunas no estaban cubiertas por el hielo; eran negras como el carbón o de un rojo ladrillo. Otras estaban cubiertas de hielo por completo. Estas parecían cataratas gigantescas. Allí donde el sol tocaba sus picos y laderas, la luz se reflejaba en toda una gama de colores. Había una mezcla de azules, púrpuras y verdes tal como pocas veces ha visto el hombre.

Ateniéndonos a las palabras de Byrd, podemos observar que no vio tierras verdes y frondosas ni mamuts más allá del Polo Sur; la cifra de 2.750 km. Es errónea o exagerada; la Ciudad del Arco Iris no tiene otra realidad que lo que Byrd describió como Arco Iris Helados, un simple fenómeno atmosférico.

No obstante, ¿podría ser hueca la Tierra? De nuevo, la respuesta ha de ser negativa. Al contrario de lo que sucedía con los primeros teóricos de la Tierra hueca, las propiedades físicas y la estructura del interior de la Tierra pueden medirse hoy exactamente con sismógrafos y computadoras electrónicas.

Lejos de ser hueca, la Tierra está compuesta de cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo y el nucléolo. La corteza de granito y roca basáltica tiene un grosor de 30 a 40 km. (mucho más delgada en las fosas oceánicas). Debajo de la corteza está el manto, que se extiende hacia abajo durante 2 900 km, y es sólida y compuesta de silicatos de magnesio, hierro, calcio y aluminio.

Y debajo de esto está el núcleo, que se cree debe estar compuesto principalmente de hierro en estado de fusión. Finalmente, a una profundidad de unos 5.090 km. está el nucléolo, que es posible que sea sólido como resultado de la congelación del hierro bajo la extraordinaria presión de unas 3.200.000 atmósferas. Aunque muchos detalles no son más que hipótesis en espera de que los avances de la ciencia nos permitan confirmarlas.

El enigma de la foto satelital resuelto.

¿Y qué hay del enorme agujero que se podía observar en la fotografía de las regiones árticas? La explicación es ridículamente simple y se le podría haber ocurrido a cualquier niño inteligente que supiera algo sobre la rotación diaria de la Tierra. Por desgracia, los entusiastas de la teoría de la Tierra hueca tomaron dicha fotografía como “prueba” sin antes consultar con nadie mínimamente experto en el asunto.

La fotografía es un mosaico de imágenes de televisión tomadas por el satélite durante 24 horas, que muestran la Tierra desde diversos ángulos. Las imágenes fueron procesadas por una computadora y unidas de modo que formasen una vista total de la Tierra como si el observador se hallase en un punto directamente encima del Polo.

Durante esas 24 horas, todos los puntos en las latitudes ecuatoriales y medias recibieron luz solar durante algún periodo de tiempo, y aparecen iluminados en la fotografía compuesta. Pero las regiones cercanas al Polo estaban en ese momento sumidas en la oscuridad permanente del invierno ártico. Por ello hay una área no iluminada en el centro de la foto.

Aún así. Según rumores, lo que sí han fotografiado los satélites han sido Ovnis entrando y saliendo de los polos. Como si en ellos existieran puertas. ¿A donde? Debajo de nuestros pies, se ocultan muchos misterios…

Fuente: Lo Inexplicable

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La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Los Intraterrestres.

Por Sixto Paz Wells
“Razas extraterrestres regresaran a la Tierra. Ellas ampararan ciudades subterráneas que de ellos fueron, y aun habitadas por sus naturales aclimatados. Bajaran para restablecer costumbres que fueron superiores a las nuestras, hoy desaparecidas. Las manifestarán en forma telepática…”

(Benjamín Solari Parravicini, Profecías 1959)

En los grupos de contacto hemos continuado recibiendo mensajes de los Guías Extraterrestres, pero en ellos se nos ha venido insistiendo sobre la necesidad de prepararnos para vivir contactos con los maestros intraterrestres; contactos  propios de la etapa vigente de la Misión de Contacto. Como estos contactos han sido avalados por experiencias de campo, nos hemos abierto a éstas experiencias las cuales también se han venido multiplicando en cantidad e intensidad. Por ello, podemos hablar en éste momento de una conexión intraterrestre.

En cuanto a ésta conexión intraterrestre, sabemos que hace miles de años descendieron en el desierto del Gobi en la Mongolia, un grupo de treinta y dos seres extraterrestres, de igual número de civilizaciones diferentes, que se   establecieron en una extraordinaria ciudad subterránea construida a propósito para albergarlos,  llamada Shamballa.

Estos seres, que fueron enviados para actuar como Instructores Planetarios de una floreciente humanidad, llegaron a instancias  del  Concejo de los 24 Ancianos de la Galaxia o Gobierno de Sabios Maestros de los planetas evolucionados de la Vía Láctea, para acompañar el proceso evolutivo del hombre en la Tierra, y para preparar a aquellos que fuesen dignos de ser los guardianes de los Archivos del Conocimiento Oculto de la Humanidad  o de la Verdadera Historia Planetaria; aquella que nos emparienta con los visitantes de las estrellas.

Llegaría el tiempo en que el conocimiento profundo de nuestro proceso sería necesario que fuese accesible a todos los seres humanos de buena voluntad, para que quien estuviese preparado  encontrara en él las respuestas  necesarias para saber y hacer entender la misión y el destino colectivo.

Aquellos extraterrestres que llegaron y descendieron en Asia establecieron mas tarde, una red de túneles y galerías que enlazarían a todo el planeta, conectando otras ciudades que se irían formando después, debido a la dinámica propia del  planeta  y de las civilizaciones.

En algunas de estas ciudades intraterrenas establecidas en puntos estratégicos del mundo, se ubicaron unos cristales capaces de retener en este plano a un colectivo de seres conspiradores que fueron deportados aquí por sus inadecuadas actitudes y  mal comportamiento, y que son conocidos en nuestros Mitos y Leyendas como los Ángeles Caídos .

Los primeros que acompañaron a los visitantes e hicieron uso del mundo intraterrestre, fueron los sobrevivientes de la civilización atlante, aquella que surgió como consecuencia de la hibridación de Guardianes y Vigilantes extraterrestres con gente de nuestro mundo.

Uno de esos atlantes que rescató gran parte del conocimiento heredado y lo traslado a buen recaudo,  fue el muy famoso y conocido Thot o Hermes Trimegisto, quien aunque asesoraba a la cultura egipcia, mantenía un estrecho contacto con “Amenti” (el Intramundo). La cultura atlante sobrevivió en pueblos como el Nahualt, quienes se decían herederos de la antigua “Aztlan”, una isla continente allende los mares; sino recordemos la fabulosa ciudad de Tenochtitlan,  construida sobre una isla en el Lago Texcoco en México, llena de canales, que por su similitud nos hace recordar la capital de la legendaria Atlántida: Poseidonis o Poseidopolis,  mencionada por Platón en sus obras.

Durante el largo peregrinaje del pueblo Mexica hacia su tierra prometida, recorrieron el interior de cavernas donde conectaron con sabios maestros intraterrenos. En cavernas como las del Cerro Culiacán, recibieron una instrucción muy especial que los llevaría a conocer y buscar concretar una misión  y un destino.

En el ocaso  de la civilización maya, una parte significativa de este pueblo escogió  marcharse hacia el mundo intraterrestre, donde  habrían permanecido hasta nuestro días haciendo uso de conocimientos hoy olvidados fuera de esos lugares.

También los incas en una de las versiones de la fundación de su imperio, mencionan a cuatro clanes, llamados los Hermanos Ayar , que salieron de unas cavernas del Cerro Tamputoco en Pacaritambo (Cuzco), trayendo consigo el conocimiento y la cultura que habrían recibido de seres de gran sabiduría .

Desde que se estableció el reino intraterreno de “Agartha” cuya capital seria Shamballa, muchos personas con espíritus elevados de nuestro mundo han sido convocados a unirse al Gobierno Interno Positivo del Planeta. Los llamados a llegar a estos Retiros o ciudades intraterrenas pertenecen a muchas religiones, escuelas y filosofías, algunos incluso poseerían altos rangos jerárquicos a los que obviamente renuncian una vez que se integran a este reino del universalismo.

Precisamente con todos ellos se ha ido formando lo que se conoce actualmente como  “La Gran Hermandad Blanca de los Retiros Interiores” o “Gobierno Interno Positivo Planetario”. Algunos permanecen allí aislados y otros,  eventualmente se infiltran en nuestra sociedad para tomarle el pulso a los acontecimientos, y enlazar a nuevos convocados.

La Hermandad Blanca esta formada por una serie de Hermandades que actúan como equipos de trabajo que cumplen en la Tierra funciones especificas, como por ejemplo el mantener la luz y el conocimiento a pesar de todo el esfuerzo de aquellas fuerzas de oposición que permanentemente conspiran contra la humanidad, destruyendo o desvirtuando  sistemáticamente la información.

Otras se encargan de canalizar las energías de todos los grupos que trabajan comprometidamente en la superficie, dependiendo de la frecuencia vibratoria de las mismas, entre éstas destaca la Hermandad de Los Siete Rayos, que en la zona del Lago Titicaca ( Puno-Perú) posee un retiro conocido como “La Abadía”, y cuyo portal de ingreso sería una gigantesca formación rocosa donde se encuentra tallada la Puerta de Hayumarka o “El Portal de Aramu Muru”.

Un pórtico inmenso que a manera de puerta ciega resulta un enigma al que no ha sido iniciado en el conocimiento de las Siete Leyes y Principios Universales. Quien llega a dicho lugar en la actitud correcta y obedeciendo a un llamado interior, habiéndose purificado y preparado, podrá no solo abrir el portal utilizando el poder de la palabra o la magia del verbo (los mantrams adecuados), sino que conectará con los túneles y galerías cercanos, que llevan al sitio preciso donde será recibido por los maestros.

En las espesas y húmedas selvas del Manu en el Madre de Dios, también en el Perú, se encuentra otro retiro ubicado precisamente en el Valle de la Luna Azul (Valle de Cosñipata), llamado “El Paititi” o “El Corazón del Corazón”,  cuyo nombre secreto es según los guardianes de éste retiro: “Quañachoai” ; y en donde los últimos Incas se refugiaron llevando su sabiduría huyendo de los conquistadores europeos, con la esperanza de que al cabo de quinientos años de purificación planetaria, tal como decía una profecía conocida como “el Pachacuti ”, todo volvería a su justo orden y el Inca volvería a gobernar.

Paititi es una ciudad construida sobre  la meseta del Pantiacolla. Una montaña  donde nace el río Siskibenia, la cual era conocida  en el pasado por los escasos habitantes de la zona, por estar atravesada por insondables túneles donde vivían los “Paco Pacuris”, quienes eran  los Sabios Maestros Guardianes vestidos de blanco quienes cuidan los registros de la historia del Mundo.

A esta ciudad se accedería por el caudaloso y peligroso río Alto Madre de Dios, siguiendo más adelante por sus afluentes, desafiando la jungla, y llegando después de varios días al Pongo de Mainiqui o Cañon de Pusharo, donde sobre un muro vertical de piedra aparecen multitud de  petroglifos con corazones y rostros humanos, los cuales  advierten del ingreso en un territorio prohibido, controlado por la Hermandad Blanca, y donde solo aquel que es capaz de hablar con el lenguaje del corazón puede entrar y volver vivo.

La mayoría de los exploradores al llegar aquí  desiste de continuar  por cuanto el lugar prueba violentamente a quienes sin haberse preparado lo suficiente se acercan, envolviéndolos en terribles tormentas y fenómenos atmosféricos.

Si uno se atreve a continuar desafiando el estrecho, peligroso  y extenso cañón y la espesa  jungla, pero sobre todo los propios miedos, llegará al cabo de tres días al  pie de la montaña del Pantiacolla, donde  los tres posibles ingresos a la ciudad son: a través de una oscura y engañosa Laguna cuadrada de aguas estancadas y profundas,  llenas de feroces peces depredadores; o por una intrincada caverna laberíntica llena de abismos y habitada por jaguares;  o por  una casi invisible pero resbalosa cueva dentro de una cascada infestada de anacondas.

Dentro de la ciudad hay un templo, donde se encuentra “El Gran Disco del Sol”, verdadero Portal entre las dimensiones, y  que alguna vez lució su esotérica magnificencia en los muros del Templo del Coricancha en el Cuzco.

En el Ecuador existe en la Cordillera del Cóndor, una red de túneles que conectan por debajo toda la selva amazónica, y que han sido poco explorados. La entrada ubicada entre los ríos Coangos y Santiago es conocida como “La Cueva de los Tayos”.

La impresionante caverna posee dimensiones ciclópeas, pudiéndose apreciar su carácter artificial, sobre todo en gigantescos salones y cámaras, descomunales dinteles e inmensos muros trabajados. Allí ha habido quienes después de haber descendido  han tenido contacto con esferas luminosas conocidas como “Caneplas” o “Sincronizadores Magnéticos”, y hasta quienes han podido observar seres de blanco con estaturas gigantescas. Hoy se habla que dichos túneles  se extienden por más de 16 kilómetros.

En el Brasil existe en la Sierra de Portiaria, en el estado de Goias,  el Valle selvático de Parauna, donde en la superficie se pueden apreciar  murallas de hasta cuatro kilómetros de largo y cuatro metros de altura, de piedras hexagonales basálticas unidas magnéticamente, que cuidan una zona donde hay pirámides derrumbadas cubiertas por la vegetación  algunas de ellas escalonadas, con entradas a ríos subterráneos que conducirían al mundo intraterrestre. Igualmente existiría otra entrada similar en la Sierra del Roncador.

En el Uruguay también habrían entradas al intramundo, aunque algunas son definitivamente de carácter dimensional, como las que se abren ocasionalmente en la Estancia la Aurora, entre Paysandú y Salto. Otras pero como cavernas, existirían en la Sierra de Minas.

En la Estancia la Aurora , cuyo suelo es rico en cuarzos y cristales diversos, llega a concentrarse cada cierto tiempo una gran energía la cual colapsa el espacio tiempo abriendo una puerta o ventana dimensional, a través de la cual los extraterrestres salen con sus naves o se proyectan, y suelen percibirse en los alrededores seres de luz, o siluetas luminosas con las que se puede establecer un  contacto. Allí no habría un ciudad intraterrena, pero sí  un portal interdimensional con el que se puede conectar con otra realidad quien ha despertado sus potencialidades y posee  la vibración adecuada.

En la Argentina se ha venido dando en los últimos años un despertar de los centros de energía y un redescubrimiento de los retiros de la Hermandad Blanca, poniendo al conocimiento público ciudades intraterrestres con los que la gente  esta aprendiendo a vincular.

Hoy es muy conocida y difundida la existencia en la acogedora  localidad de Capilla del Monte en Córdoba, de una leyenda  en donde los indígenas Comechingones lograron salvar la vida, huyendo de los conquistadores europeos , entrando por unas cavernas  ubicadas  entre el Cerro Sagrado de Uritorco y  la zona cercana de Los Terrones.

El lugar se encuentra en una poderosa línea de energía telúrica, actuando el macizo rocoso del Uritorco como una pirámide natural y colector cósmico, que alimentaría una ciudad intraterrena llamada “Erks”, la cual ha sido avistada etéricamente en repetidas ocasiones por lugareños como un conjunto organizado de luces y estructuras a la distancia.

Uno de ellos habría establecido comunicación con los habitantes intraterrenos, recibiendo el honor de actuar de guardián de su ingreso. Lamentablemente ésta persona fue asesinada y hoy en la actualidad es uno de sus hijos, quien cumple dicha función. Lo que sí es más que evidente, es la permanente presencia de ovnis en la zona, especialmente en el Cerro El Pajarillo donde se han llegado a ubicar inmensas huellas circulares con hierba quemada  sobre las colinas.

Otra de las ciudades intraterrestres que existirían en Argentina es la llamada “Isidris” debajo de las montañas de Mendoza. También esta la llamada “Ciudad de los Césares”, ubicada a muy poca distancia de la turística ciudad de San Carlos de Bariloche, en la Patagonia. Para llegar a éste retiro se necesita embarcarse por los lagos y después de varias horas de navegación, introducirse por una reserva ecológica al pié de montañas nevadas, siguiendo pequeños senderos que lo introducen a uno por en  medio de espesos bosques que llevan hacia hermosos y solitarios glaciares , los cuales  esconden los ingresos subterráneos.

En el norte de Chile, en  La Serena, existe en la zona de El Elqui un valle mágico y esotérico conocido como Cochiguaz , donde en un recóndito lugar  entre montañas el magnetismo llega a niveles inimaginados, y en donde se suelen observar permanentemente la presencia de naves extraterrestres (ovnis), entrando y saliendo de las montañas.

En la actualidad ésta localidad congrega la presencia de muchos sinceros buscadores de la luz, que como maestros del nuevo tiempo, se han establecido en la zona, y  orientan a los peregrinos que hasta allí llegan buscando respuestas e iluminación. Hay un sitio preciso donde tres quebradas coinciden sobre una colina rodeada de piedras con petroglifos. Allí  en un antiguo pozo chamánico se abría un portal dimensional de conexión con el real tiempo del universo. Pero aún esto es posible de repetirlo si se llega en el momento y en la actitud adecuada.

En Centroamérica, en la República de Honduras  existen unas cuevas con petroglifos, a muy poca distancia de la ciudad de Tegucigalpa. Los símbolos y figuras que aparecen en los muros son muy similares a los hallados en la selva amazónica, repitiéndose los corazones con rostros humanos, los espirales y los laberintos. Todas estas figuras estarían haciendo referencia a la existencia en las selvas hondureñas de una ciudad perdida de carácter intraterrestre. Esa ciudad se llamaría “La Ciudad Blanca”, y estaría ubicada en la selva de “La Mosquitia”. En varios mensajes nuestros grupos de contacto han sido invitados a realizar una expedición de conexión con ese lugar, lo cual estaría dándose muy pronto.

En el sur de los Estados Unidos, en el estado de  California,  se encuentra Monte Shasta, un impresionante y majestuoso volcán extinto el cual contendría en su interior  cavernas con  uno de los retiros internos de la Hermandad Blanca, y al cual anualmente llegan cientos de personas que han entrado en la frecuencia de los maestros y están en condiciones de recibir orientaciones. Son continuos los comentarios y testimonios de quienes han sido testigos en la zona de la presencia de seres vestidos  de blanco muy altos.

Como vemos son muchos los lugares donde se puede establecer una conexión con la Hermandad Blanca de los retiros interiores, y las oportunidades  se van multiplicando como para que esto ocurra. Pero, ¿por qué y para qué?¿Estamos acaso preparados para hacer frente al conocimiento de nuestro proceso planetario y de las intenciones que llevaron a seres de otros mundos a actuar en nuestro planeta a lo largo de nuestra historia?¿Estamos realmente en condiciones de saber a ciencia cierta quienes fueron nuestros padres planetarios, y por qué y para qué existimos?

El descubrimiento en la actualidad de la presencia de seres iguales o diferentes a nosotros; de nuestra propia naturaleza o de naturaleza distinta coexistiendo con nosotros en el mundo, con sus propios propósitos e intenciones, nos esta conduciendo a una profunda confrontación con nuestras creencias. Mas aún cuando se hace cada día más cercana la posibilidad de un diálogo frontal con aquellos seres.

Debemos prepararnos a enfrentar el develamiento cada vez mayor de secretos y misterios, como algo incontenible y propio de nuestra edad evolutiva  que hace que lo que no se nos dice, lo percibamos por nosotros mismos, pero que igualmente dicho conocimiento intuitivo o deducido producirá cambios significativos en nuestra visión de la vida por cuanto ya no somos niños.

Estamos en la adolescencia de la humanidad, el momento en que solemos reafirmar nuestra individualidad y sentar las bases de nuestro futuro. Es el período de formación y de definiciones, tiempo de enfrentar nuestros miedos, por lo que es bueno que sepamos las cosas como son, como para que con madurez sepamos sobrellevar no sólo los fallos de los demás sino también nuestros propios errores corrigiéndolos sobre la marcha.

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